La conciliación bancaria con un empleado de IA consiste en que el robot propone qué movimiento del banco corresponde a qué factura, y una persona lo confirma. Junto a ella, prepara en borrador los recordatorios de pago y una vista de tesorería; nada lo envía un robot.
Se ofrece, se construye a medida: este flujo de trabajo todavía no funciona para ningún cliente.
La conciliación bancaria es el trabajo que todo el mundo deja para más tarde. Cada movimiento del banco hay que unirlo a una factura de venta, a una factura de proveedor o a un gasto, y cuando los pagos llegan agrupados, parciales o con una referencia incompleta, la tarea se convierte en una búsqueda. Mientras tanto, los movimientos sin conciliar se acumulan y la contabilidad deja de reflejar la realidad.
Al otro lado están las cuentas por cobrar. Saber quién debe qué, desde cuándo, y escribir a cada cliente un recordatorio correcto y educado lleva horas, y es fácil equivocarse: reclamar una factura ya pagada, olvidar una vencida o mezclar los importes de dos clientes.
Se construye a medida sobre los mismos seis pasos que nuestros empleados de IA que ya funcionan hoy, y el último paso siempre es una persona.
Lo que obtiene es una gestión de cobros ordenada y una previsión de tesorería basada en sus propios datos, sin que nada salga de la empresa sin una persona.
Encaja en cualquier negocio con muchos movimientos bancarios o con clientes que pagan tarde, sea cual sea su sector.
Como todos nuestros empleados de IA, sería nuestro, funcionaría en nuestros servidores sobre sus propias cuentas y se alquilaría por meses. Sus datos bancarios y contables siguen siendo suyos.
No. La conciliación bancaria y los cobros se ofrecen y se construyen a medida; todavía no funcionan para ningún cliente. Lo que sí funciona hoy son la facturación de ventas y las facturas de proveedores, sobre las que este flujo se apoyaría.
No. El robot solo prepara borradores; nada lo envía un robot. Una persona revisa cada recordatorio y lo envía desde su propio buzón.
No. El trabajo es de lectura y de propuesta: leer movimientos y facturas, y proponer. Los pagos y las conciliaciones definitivas los hace siempre una persona.
Una cifra mensual por flujo de trabajo, basada en las horas que le quita de la rutina y en la complejidad de la automatización, indicada por escrito en el presupuesto.
Escríbanos a [email protected] y cuéntenos cuántas horas le cuestan hoy el banco y los cobros.
Bastan tres líneas: a qué se dedica, qué tareas le quitan tiempo y cuánto de su semana le cuestan. Recibirá una respuesta clara sobre si un empleado de IA encaja y cuál construiríamos primero. Escriba a [email protected].
Responde una persona que firma, no un robot.