La gestión del correo electrónico con un empleado de IA es un robot que lee sus buzones, le resume cada mañana lo nuevo y lo que sigue sin respuesta, le avisa de lo que no encaja y archiva las facturas que llegan. Solo lee, ordena y prepara; nada lo envía un robot.
Funcionando hoy para un cliente: el resumen de cada mañana, la vigilancia de un buzón secundario y el archivo de facturas recibidas por correo.
La gestión del correo electrónico se come el principio de cada jornada. Hay que abrir varios buzones, separar lo que importa de los boletines y los códigos de acceso, recordar qué mensaje sigue sin respuesta y buscar la factura que llegó adjunta para pasarla a quien lleva la contabilidad.
El error típico no es responder mal, sino no responder: un mensaje de un cliente que se queda debajo de otros, un correo nuevo en un buzón que nadie mira, una factura que nunca llega a la carpeta de contabilidad. Cuando hay varias empresas o varios buzones, el riesgo se multiplica.
Sigue los seis pasos de todos nuestros empleados de IA, cada vez que se activa; el resumen es la única tarea que se ejecuta cada mañana.
Lo que obtiene es una automatización de correos que ordena y avisa, sin escribir en nombre de nadie.
Un asistente de correo con IA de este tipo encaja en cualquier negocio donde el correo es la entrada principal del trabajo.
El empleado de IA es nuestro, funciona en nuestros servidores sobre sus propios buzones y se alquila por meses. Sus correos siguen siendo suyos y no salen de su cuenta.
No. El robot solo prepara; nada lo envía un robot. Le dice qué ha llegado y qué sigue sin respuesta, y una persona contesta.
Sí. El resumen de cada mañana reúne los mensajes de todos los buzones de un grupo de empresas y los ordena por empresa.
Hoy trabajamos con Gmail y Google Workspace. Si usa otro servicio de correo, se lo decimos con claridad antes de presupuestar.
Una cifra mensual por flujo de trabajo, basada en las horas que le quita de la rutina y en la complejidad de la automatización, indicada por escrito en el presupuesto.
Escríbanos a [email protected] y cuéntenos cuántas horas se le van hoy en el correo.
Bastan tres líneas: a qué se dedica, qué tareas le quitan tiempo y cuánto de su semana le cuestan. Recibirá una respuesta clara sobre si un empleado de IA encaja y cuál construiríamos primero. Escriba a [email protected].
Responde una persona que firma, no un robot.